Estaba atravesando una crisis profunda — un proceso de separación con mi esposo. En ese dolor, en lugar de hundirme, hice lo único que sabía hacer: conectar con el Cielo y observarme. Comencé a hacerme las preguntas incómodas. A mirar mi historia de verdad. A soltar la versión de mí que construí desde el miedo y el dolor.
Esa herramienta que canalicé — con sus preguntas, sus meditaciones y su proceso de autoobservación — transformó mi vida. Y desde ese día la he afinado, profundizado y acompañado a otras personas a través de ella. Las personas que han pasado por este proceso han salido transformadas.
"Esta metodología nació de mi propio dolor. Por eso funciona — porque no te voy a decir qué hacer. Tú lo vas a encontrar. Los mensajes van a llegar a tu corazón. Es un proceso tuyo con Dios."