Acompañamiento espiritual · Conexión · Transformación

Hay momentos en
los que la vida
te rompe un poco…
para que puedas
volver a encontrarte.

Soy Lorena González. Acompaño a personas que están atravesando dolor, duelos, cambios, confusión o una búsqueda profunda de propósito, para que puedan volver a escuchar su corazón, encontrar luz en su historia y caminar con más paz.

Sesiones individuales · Mentoría · Talleres · Ceremonias espirituales · Charlas para grupos y familias

Lorena González
Mi Historia

"Esta no es la historia de alguien que estudió espiritualidad.
Es la historia de alguien que la vivió, y que hoy está aquí para acompañarte."

01 · El maestro que no elegí Mi mamá, el cáncer, y el amor más grande que he conocido.
Mamá Olivia

Tenía 18 años cuando mi mamá me contó que tenía cáncer. Recuerdo el día exacto: la noche de mi grado, ella con el corazón roto viéndome disfrutar mi fiesta, guardando su dolor en silencio para no arruinarme el momento. Así era mi mamá: fuerte por fuera, destrozada por dentro, amando hasta en su propio sufrimiento.

Durante cuatro años la acompañé en tratamientos, cirugías, radioterapias. Aprendí a inyectarla, a peinarla, a manejar un carro para llevarla a citas médicas, a ser fuerte cuando por dentro me moría de miedo.

El 23 de enero de 2008, a mis 20 años, mi mamá trascendió.

Ese dolor me quebró. Pero también fue la puerta que Dios usó para mostrarme quién realmente soy y para qué vine a esta tierra.

02 · El don que desperté Los mensajes que comenzaron a llegar después de que ella partió.

Desde niña sentía cosas que no sabía nombrar. Cuando alguien iba a trascender, esa persona llegaba a 'despedirse' de mí de una forma que yo no entendía. Me daba mucho miedo, así que cerré esa puerta y lo olvidé.

Cuando mi mamá trascendió, esa puerta se volvió a abrir. Empecé a tener sueños lúcidos con ella, tan reales que al despertar sentía su olor a mi lado, su presencia, como si nunca se hubiera ido.

Un día, triste por extrañarla, tomé un esfero y un papel yo sola y le dije: "mamita linda, si podemos hablar, hablemos, muéveme la mano y aquí estoy". Y empecé a escribir, guiada, sin saber cómo.

Desde ese día, mi vida cambió para siempre. Empecé a escribir un diario y a hablar con el maestro Jesús y con la Virgen María. Él me fue guiando y orientando en este don que siempre estuvo dormido en mí.

03 · El molde que no era el mío La ingeniería, las multinacionales, y el día que elegí la libertad.
Lorena González

Soy Ingeniera Industrial de profesión. Trabajé en tres empresas multinacionales, siempre en el área de servicio al cliente. Y aunque amaba conectar con las personas, algo dentro de mí se sentía preso: el horario, las cuatro horas diarias de camino, pedir permiso para estar con mi papá cuando estaba triste.

Mi alma es libre. Y cuando le cortan las alas, se siente en una cárcel.

Renuncié a los tres meses de haber nacido mi primer hijo. Con mi esposo creamos una lavandería, un negocio hermoso, pero que terminó exigiéndome aún más tiempo del que tenía.

04 · El trascender de un hijo La pérdida que me despertó al plan de mi alma.

Viviendo un embarazo con demasiado estrés, perdí a mi segundo bebé.

Perder un hijo es un dolor indescriptible. Recuerdo el silencio con mi esposo en el carro de regreso a casa, cada uno llorando por dentro, sin saber cómo nombrar lo que sentíamos.

Pero en medio de ese duelo, sentí que también trascendió la Lorena de antes. Ese dolor me despertó. Me conectó, como nunca antes, con el plan de mi alma. Empecé a escribir, a orar, a pedirle a Dios y a su reino que me mostraran el camino. Y poco a poco, en silencio, comenzó a nacer todo lo que hoy soy.

05 · De un secreto a una misión El día que dejé de esconder mi don y elegí trabajar para Dios.
Lorena González en misión

Durante años guardé en silencio que hablaba con los seres de luz, que canalizaba mensajes del cielo. Tenía miedo de que pensaran que estaba loca.

Pero un día, sin planearlo, entré a un lugar que no esperaba y recibí la confirmación que necesitaba para dar el paso.

Decidí soltar el sistema, las creencias de toda una vida que me decían que debía trabajar para una organización, y elegí trabajar para Él. Empecé a acompañar a las personas en procesos de duelo, ayudándolas a conectar con sus seres trascendidos.

De acuerdo a lo que yo misma he transitado en mi vida, crisis, duelos, momentos de no saber qué camino tomar, mi maestro me ha ido entregando herramientas que se aplican en vida y que han sido inmensamente transformadoras. Por eso nació El Gran Milagro, por eso escribí mi primer libro, y por eso hoy estoy escribiendo el segundo.

06 · Lo que quiero que sepas Por qué hago esto y desde dónde te acompaño.

No soy terapeuta clínica. Soy Canal del Cielo: un puente de amor entre el Cielo y la Tierra. Todo lo que enseño y guío en mis sesiones lo he vivido primero en carne propia, y es guiado por el Padre celestial, con absoluto respeto por tu libre albedrío.

Hoy estoy en misión. Me fascina estar en misión. Expandir el amor, conectar a las personas con su propósito divino, ayudarles a desconectarse del pasado y del futuro para que vivan el regalo llamado presente.

Si hoy sientes que estás en un molde que no es el tuyo, si has perdido algo o a alguien y no le encuentras sentido, si sientes que tu vida externa está 'perfecta' pero por dentro sientes un vacío... quiero decirte algo: no estás perdida. Estás por buen camino. A veces se necesita de la sombra para encender la luz.

Yo ya recorrí ese camino. Y hoy estoy aquí para acompañarte en el tuyo.

Cómo te acompaño

En mis espacios, puedes conseguir

01

Un lugar íntimo para escucharte. Un espacio seguro para hablar de lo que estás viviendo, nombrar lo que duele, pesa o confunde, y liberar emociones que necesitan ser vistas.

02

Podemos ir hacia adentro con preguntas que te ayudan a mirar tu historia desde otro lugar. No para darte respuestas, para que puedas encontrar las tuyas desde tu propio corazón. Dios hablándote.

03

Descubrirás y recibirás herramientas canalizadas para aprender a conectar y sanar, que te sirven para tu vida diaria.

Mis servicios

Conóceme más profundamente

Una conversación desde el corazón

Invitación final

No sé qué te trajo hasta aquí.
Pero quizás no fue casualidad.

Tal vez estás atravesando algo que no sabes cómo nombrar. Tal vez tu corazón necesita una pausa. No necesitas tener todo resuelto para empezar. Solo necesitas darte permiso para escucharlo.